¿Qué es una civilización? Significado, origen del concepto y rasgos
La palabra tiene poco más de dos siglos y medio, y casi desde el primer día sirvió tanto para describir sociedades como para juzgarlas.
Redacción · · Actualizado
Cuando un manual escolar habla de «las primeras civilizaciones», casi siempre piensa en lo mismo: ciudades, reyes, templos, escritura y una agricultura capaz de alimentar a miles de personas que no trabajaban el campo. Esa lista parece evidente, pero tiene autor y fecha, y detrás de ella hay un debate que dura desde el siglo XVIII.
En su uso más común, una civilización es una sociedad compleja que vive en ciudades, tiene una organización política estable, una división del trabajo con especialistas a tiempo completo y alguna forma de registrar información, casi siempre la escritura. El Diccionario de la Real Academia Española recoge dos sentidos principales: el conjunto de costumbres, saberes y artes propio de una sociedad humana, y la acción y efecto de civilizar. El primero describe; el segundo, como se verá, ya contiene un juicio.
Origen de la palabra civilización
La raíz es latina. Civis era el ciudadano, civitas la comunidad de ciudadanos y, por extensión, la ciudad, y civilis lo relativo a ellos. De ahí salieron «civil», «civismo» y el verbo «civilizar». La idea de fondo, ya en Roma, unía vida urbana y vida ordenada bajo leyes.
El sustantivo es mucho más reciente. En francés, civilisation era en origen un término jurídico: convertir un proceso penal en uno civil. Con el sentido moderno, el de un estado de la sociedad, lo usó el marqués de Mirabeau, Victor Riqueti, en su obra L’Ami des hommes (1756). Pocos años después aparece en inglés, en el Ensayo sobre la historia de la sociedad civil (1767) del escocés Adam Ferguson. Durante la segunda mitad del siglo XVIII la palabra se difundió por Europa y pasó al castellano.
En esos primeros usos, «civilización» se escribía casi siempre en singular. Había una sola civilización, la que los ilustrados creían ver en su propia Europa, y el resto de los pueblos se situaba más cerca o más lejos de ella. El plural, «las civilizaciones», se generalizó en el siglo XIX, cuando historiadores y viajeros empezaron a hablar de civilización egipcia, china o india como conjuntos distintos y comparables.
Qué significa civilización en la Antigüedad
Cuando se habla de civilización referida a la Antigüedad, se habla de las sociedades que, a partir del IV milenio a.C., dieron el paso de las aldeas agrícolas a las ciudades y los estados. Los historiadores suelen distinguir unas pocas civilizaciones «prístinas», que surgieron sin copiar un modelo exterior:
| Región | Primeras ciudades y estados (aprox.) |
|---|---|
| Mesopotamia | IV milenio a.C. (Uruk) |
| Egipto | Finales del IV milenio a.C. |
| Valle del Indo | III milenio a.C. |
| China (valle del río Amarillo) | II milenio a.C. |
| Mesoamérica | Finales del II milenio a.C. (olmecas) |
| Andes centrales | III milenio a.C. (Caral, en el valle de Supe) |
Las fechas son aproximadas y cambian con cada campaña arqueológica. Caral, estudiada por la arqueóloga Ruth Shady, obligó a adelantar más de mil años la cronología de la civilización andina.
En Mesopotamia aparecen casi todos los rasgos de la lista a la vez: grandes templos como los zigurats, escritura cuneiforme, reyes y ciudades amuralladas. Por eso la sección de Mesopotamia suele ser el punto de partida de cualquier estudio sobre el tema. En América, el plano de Teotihuacán muestra una ciudad planificada de enorme tamaño, y el imperio de los incas organizó millones de personas con una red de caminos y mensajeros, los chasquis.
Los diez criterios de Gordon Childe
La lista más citada de características de una civilización procede del arqueólogo australiano V. Gordon Childe. En un artículo de 1950 titulado «The Urban Revolution», publicado en la revista Town Planning Review, enumeró diez rasgos que separaban a las primeras ciudades de las aldeas neolíticas:
- Asentamientos más grandes y densos que cualquier aldea anterior.
- Especialistas a tiempo completo (artesanos, comerciantes, sacerdotes, funcionarios) que no producían su propio alimento.
- Un excedente agrícola entregado como tributo o impuesto a un dios o un rey.
- Edificios públicos monumentales.
- Una clase dirigente que concentraba ese excedente.
- Escritura o sistemas de registro.
- Ciencias exactas y predictivas: aritmética, geometría, astronomía, calendario.
- Un arte refinado con estilos reconocibles.
- Comercio regular a larga distancia.
- Una organización política basada en la residencia y no solo en el parentesco.
Childe hablaba de una «revolución urbana» paralela a la «revolución neolítica» que él mismo había bautizado antes. Su lista no pretendía ser un examen que cada sociedad debía aprobar, sino una descripción de lo que ocurrió en Mesopotamia y Egipto. Con el tiempo, sin embargo, se usó como receta.
Los límites de la lista
El caso andino es el más claro. Los incas no tuvieron escritura en el sentido clásico, pero registraban censos, tributos y probablemente relatos en los quipus, cordones con nudos. Nadie discute que el Tahuantinsuyo era un estado complejo; su estructura social aparece descrita en la pirámide social inca. Algo parecido ocurre con sociedades sin grandes ciudades pero con monumentos enormes, como los constructores de Stonehenge. La lista sirve para comparar; no sirve para decidir quién merece el nombre.
Etapas de las civilizaciones
En el siglo XX varios autores intentaron encontrar un ciclo vital común a todas las civilizaciones. El británico Arnold J. Toynbee, en su Estudio de la historia, habló de nacimiento, crecimiento, colapso y desintegración. El estadounidense Carroll Quigley, en La evolución de las civilizaciones (1961), propuso siete etapas: mezcla, gestación, expansión, época de conflicto, imperio universal, decadencia e invasión.
Estos esquemas tienen el atractivo de las grandes visiones, pero los historiadores actuales desconfían de ellos. El fin de una civilización rara vez es una muerte: Roma no desapareció en 476, sino que se transformó en reinos germánicos, en el Imperio bizantino y en la Iglesia. Las etapas de la historia de Roma muestran bien esa continuidad.
Civilización y barbarie: la crítica al concepto
El problema de fondo está en el segundo sentido del diccionario: civilizar como acción. Si existe una civilización, existe lo contrario, y ese contrario recibió muchos nombres. El antropólogo estadounidense Lewis Henry Morgan, en La sociedad antigua (1877), ordenó la historia humana en tres grandes estadios: salvajismo, barbarie y civilización, esta última marcada por la escritura. Su esquema influyó en Engels y en buena parte de la antropología del siglo XIX.
En América Latina la dicotomía tuvo una vida política intensa. Domingo Faustino Sarmiento publicó en 1845 Facundo. Civilización y barbarie, donde oponía la ciudad europeizada al campo y a los caudillos. La fórmula sirvió para justificar campañas contra pueblos indígenas en Argentina y otros países, y fue contestada después por autores como José Martí, que en un ensayo de 1891 sobre la identidad americana negó que la batalla fuera entre civilización y barbarie.
Desde mediados del siglo XX la antropología abandonó la idea de una escala única. El sociólogo Norbert Elias estudió en El proceso de la civilización (1939) cómo cambiaron en Europa las normas sobre la mesa, el cuerpo y la violencia, tratando la «civilización» como un proceso histórico y no como un rasgo de superioridad. El historiador Fernand Braudel, en su Gramática de las civilizaciones (1963), insistió en que cada civilización es un espacio, una sociedad y una economía de larga duración, y no un escalón. En 1996, el politólogo Samuel P. Huntington volvió a poner la palabra en el debate público con El choque de civilizaciones, una tesis muy discutida.
Cultura y civilización
En la conversación diaria las dos palabras se confunden. En historia suele hacerse una distinción práctica: cultura es el conjunto de costumbres, creencias, técnicas y formas de vida de cualquier grupo humano, grande o pequeño; civilización designa un tipo concreto de sociedad compleja, urbana y estatal. Todas las civilizaciones son culturas, pero no todas las culturas fueron civilizaciones en ese sentido, y eso no las hace menos valiosas. La cultura Paracas, con sus tejidos extraordinarios, es un buen ejemplo de sociedad andina compleja que no encaja limpiamente en ninguna lista.
El índice de civilizaciones antiguas por regiones recoge las que se tratan en este sitio, de Sumer a los incas.
En alemán, la tradición académica separó durante mucho tiempo Kultur, lo espiritual y artístico, de Zivilisation, lo técnico y material; Thomas Mann escribió en 1918 páginas enteras defendiendo esa diferencia.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una civilización?
Es una sociedad compleja con ciudades, un gobierno organizado, especialistas a tiempo completo, monumentos y, casi siempre, escritura. El término se usa sobre todo para las grandes sociedades antiguas como Mesopotamia, Egipto o los incas.
¿Cuál es el origen de la palabra civilización?
Viene del latín civis (ciudadano) y civitas (ciudad). El sustantivo con su sentido moderno lo usó el marqués de Mirabeau en 1756.
¿Cuáles son las características de una civilización?
Según Gordon Childe: ciudades grandes, especialistas, excedente agrícola, monumentos, clase dirigente, escritura, ciencias, arte, comercio a distancia y un estado basado en el territorio.
¿Cuáles fueron las primeras civilizaciones?
Las más antiguas surgieron en Mesopotamia y Egipto en el IV milenio a.C., seguidas por el valle del Indo, los Andes centrales, China y Mesoamérica.
¿Qué significa civilización en la Antigüedad?
Designa las sociedades antiguas que pasaron de las aldeas agrícolas a las ciudades y los estados, con reyes, templos, tributos y registros escritos.
¿Cuál es la diferencia entre cultura y civilización?
Cultura es el modo de vida de cualquier grupo humano; civilización se reserva para sociedades complejas, urbanas y con estado. Todas las civilizaciones son culturas, pero no al revés.
¿Por qué se critica el concepto de civilización?
Porque durante siglos sirvió para clasificar pueblos como superiores o inferiores, con la oposición entre civilización y barbarie, y para justificar conquistas y colonizaciones.
¿Una civilización puede existir sin escritura?
Los incas son el ejemplo más citado: no tenían escritura alfabética, pero sí quipus para registrar datos y un estado muy organizado. Muchos historiadores los consideran una civilización plena.