Zigurats: qué es un zigurat y cómo eran los templos de Mesopotamia
Una montaña de ladrillo con un santuario en la cima: el zigurat fue el edificio más alto de las ciudades mesopotámicas y el modelo lejano de la torre de Babel.
Redacción · · Actualizado
En una llanura sin colinas, cualquier cosa alta se ve desde lejos. Los habitantes del sur de Mesopotamia lo aprovecharon: en el centro de sus ciudades levantaron masas de ladrillo escalonadas que dominaban los tejados, los palmerales y los campos. Para quien llegaba por el río o por los caminos, el zigurat era la primera señal de que había una ciudad y de qué dios la protegía.
Qué es un zigurat
Un zigurat es una torre maciza de ladrillo formada por varias plataformas superpuestas, cada una más pequeña que la anterior. Rampas o escaleras permitían subir de una terraza a otra, y en la cima, según los textos, había un pequeño templo. Ninguno de esos templos superiores se ha conservado, así que su aspecto exacto es una reconstrucción.
Hay algo que lo diferencia claramente de una pirámide egipcia: el zigurat era macizo, sin cámaras interiores, y no era una tumba. Su función era religiosa y estaba ligada a la vida de la ciudad, no a la muerte de un rey.
Qué significa zigurat
La palabra procede del acadio ziqqurratu, que los especialistas relacionan con el verbo zaqāru, «ser alto» o «elevar». El significado de zigurat sería algo así como «lo que se alza» o «cumbre». En sumerio cada zigurat tenía además un nombre propio. El de Babilonia se llamaba Etemenanki, «casa del fundamento del cielo y de la tierra».
El zigurat dentro del recinto sagrado
El zigurat nunca estaba solo. Formaba parte de un gran recinto amurallado con patios, almacenes, talleres y viviendas de sacerdotes, y junto a él se alzaba el templo principal a ras de suelo, donde vivía la estatua del dios. Los templos de Mesopotamia eran también centros económicos: poseían campos, rebaños y trabajadores, recibían ofrendas y redistribuían raciones de grano, cerveza y aceite. Muchas de las tablillas cuneiformes más antiguas son, precisamente, cuentas de templo. Visto desde la ciudad, el zigurat era la parte más visible de una institución que daba de comer a cientos de personas.
Antes del zigurat: los templos sobre plataformas
Los zigurats no aparecieron de golpe. Desde el periodo de El Obeid, en el V milenio a.C., los templos sumerios se reconstruían una y otra vez sobre los restos del anterior, y cada reconstrucción quedaba un poco más alta. En Eridu, los arqueólogos iraquíes Fuad Safar y Seton Lloyd encontraron en la década de 1940 una larga serie de templos superpuestos en el mismo lugar.
En Uruk, hacia finales del IV milenio a.C., el llamado Templo Blanco se levantaba ya sobre una plataforma de más de diez metros de altura. Era un templo sumerio elevado, pero todavía no un zigurat con varios pisos.
El gran zigurat de Ur
Los primeros zigurats propiamente dichos se construyeron durante la Tercera Dinastía de Ur, hacia el 2100 a.C. El rey Ur-Nammu ordenó levantar zigurats en varias ciudades de su reino, entre ellas Ur, Uruk, Eridu y Nippur. El más conocido es el gran zigurat de Ur, dedicado a Nanna, el dios luna y patrón de la ciudad. Lo terminó su hijo Shulgi.
El zigurat de Ur tenía una base rectangular de algo más de sesenta metros de largo y unos cuarenta y cinco de ancho. Se conserva bien el primer nivel y parte del segundo; del tercero, y del santuario de la cima, quedan solo restos. Tres escaleras subían por la fachada principal: una central, perpendicular al muro, y dos laterales adosadas a él, que se encontraban en una puerta a la altura de la primera terraza.
Fue excavado por el arqueólogo británico Leonard Woolley entre 1922 y 1934, en las mismas campañas en que apareció el Cementerio Real de Ur. Woolley observó que los muros no eran del todo rectos, sino ligeramente curvados, quizá para que el edificio pareciera más sólido visto desde abajo. En la década de 1980, el gobierno iraquí reconstruyó la fachada y la escalera central, y esa es la imagen que hoy suelen mostrar las fotografías.
En el siglo VI a.C., el rey babilonio Nabónido restauró el zigurat de Ur y dejó cilindros de arcilla con inscripciones en sus esquinas. Siglos después, esos cilindros ayudaron a los arqueólogos a identificar la ciudad.
Cómo se construía un zigurat
El problema era el material. En el sur de Mesopotamia no hay piedra ni grandes árboles. Todo se construía con barro.
- El núcleo: miles de toneladas de adobe, es decir, ladrillos de barro secados al sol.
- El revestimiento: una capa exterior de ladrillos cocidos en horno, mucho más resistentes a la lluvia, unidos con betún.
- Las esteras de junco: en algunos zigurats, como el de Aqar Quf, cerca de Bagdad, se intercalaban capas de juncos cada cierto número de hiladas para repartir el peso y ayudar a secar la masa.
- Los drenajes: el zigurat de Ur tiene orificios en los muros que dejaban salir el agua acumulada dentro del núcleo, para que la humedad no lo deshiciera.
En los ladrillos cocidos se estampaba a menudo el nombre del rey que mandaba la obra. Gracias a esas marcas se sabe quién construyó o restauró cada fase.
Para qué servían los zigurats
Sobre la función exacta de los zigurats los historiadores no están del todo de acuerdo, porque los textos mesopotámicos rara vez la explican. Lo seguro es que formaban parte del gran recinto del dios de la ciudad, junto a su templo principal a ras de suelo.
La interpretación más extendida es que eran un puente entre el cielo y la tierra: una montaña artificial por la que el dios podía descender a su ciudad y en cuya cima los sacerdotes celebraban ritos a los que el pueblo no tenía acceso. Los nombres sumerios de varios zigurats hablan de montañas, cielo y fundamentos.
Los autores griegos dieron sus propias explicaciones. Heródoto, que describe el santuario de Babilonia en el libro I de sus Historias, habla de una torre de ocho pisos con un templo arriba y una cama para el dios. Diodoro de Sículo, en el siglo I a.C., afirmó que los caldeos usaban el templo de Belo en Babilonia para observar las estrellas. Ninguno de los dos vio el edificio en su mejor momento, y sus datos se toman con prudencia.
Etemenanki, el zigurat de Babilonia
El zigurat de Babilonia estaba junto al Esagila, el gran templo de Marduk. Fue reconstruido a fondo por Nabopolasar y por su hijo Nabucodonosor II en el siglo VI a.C. Una tablilla babilónica conocida como Tablilla del Esagila da sus medidas, que los investigadores interpretan como una base cuadrada de unos noventa metros de lado y siete niveles.
Es muy probable que la historia bíblica de la torre de Babel, en el Génesis, recuerde a este edificio. Alejandro Magno, según los autores antiguos, mandó retirar los escombros para reconstruirlo, pero murió en Babilonia en el 323 a.C. sin hacerlo. Hoy en el lugar solo queda una depresión cuadrada, porque durante siglos sus ladrillos se reutilizaron en otras construcciones.
Otros zigurats que se conservan
- Aqar Quf (Dur-Kurigalzu), a las afueras de Bagdad: construido por un rey casita en el siglo XIV a.C. Su núcleo erosionado todavía se alza decenas de metros.
- Chogha Zanbil, en el suroeste de Irán: levantado por el rey elamita Untash-Napirisha en el siglo XIII a.C., es uno de los zigurats mejor conservados. La UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial en 1979.
- Zigurats de Uruk, Eridu y Nippur: muy erosionados, pero visibles como colinas de ladrillo en la llanura.
En el mapa de Sumeria, Babilonia y Asiria puedes situar Ur, Uruk, Nippur y Babilonia. La sección de Mesopotamia explica el contexto de estas ciudades, y el artículo sobre el colosal león de Nimrud muestra otra forma de arquitectura sagrada: las figuras de piedra que guardaban las puertas de los templos asirios. Para comparar con otros templos escalonados de América, el plano de Teotihuacán sitúa las pirámides del Sol y de la Luna, que se construyeron con otros fines y miles de años después.
En Aqar Quf, donde el revestimiento de ladrillo cocido desapareció hace mucho, todavía pueden verse a simple vista, entre las hiladas de adobe del núcleo, las capas de juncos que los constructores casitas tendieron hace más de tres mil años.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un zigurat?
Un templo mesopotámico en forma de torre escalonada de ladrillo, con varias terrazas superpuestas y un santuario en la cima.
¿Qué significa la palabra zigurat?
Procede del acadio ziqqurratu, relacionado con el verbo zaqāru, «ser alto» o «elevar». Se traduce aproximadamente como «lo que se alza» o «cumbre».
¿Para qué servían los zigurats?
Eran parte del recinto sagrado del dios de la ciudad. Se interpretan como un lugar de unión entre el cielo y la tierra, con un santuario en lo alto reservado a los sacerdotes.
¿Cuál es el zigurat más famoso?
El gran zigurat de Ur, construido por Ur-Nammu y Shulgi hacia el 2100 a.C. y dedicado al dios luna Nanna, es el más conocido y uno de los mejor conservados.
¿Qué diferencia hay entre un zigurat y una pirámide egipcia?
El zigurat era una base maciza para un templo situado en la cima; la pirámide egipcia era una tumba real con cámaras interiores. Además, los zigurats eran de ladrillo y las pirámides de piedra.
¿Con qué material se construían los zigurats?
Con un núcleo de adobe secado al sol y un revestimiento exterior de ladrillo cocido unido con betún, a veces con capas de juncos intercaladas.
¿La torre de Babel era un zigurat?
Muchos historiadores creen que el relato bíblico se inspiró en Etemenanki, el gran zigurat de Babilonia dedicado a Marduk.
¿Cuántos pisos tenía un zigurat?
Variaba. El de Ur tenía tres niveles, y Etemenanki, en Babilonia, se reconstruye con siete. Heródoto habló de ocho torres superpuestas.