El canal de Corinto en Grecia: del diolkos antiguo a la obra de 1893
Durante más de dos mil quinientos años los griegos soñaron con cortar el istmo de Corinto. Lo consiguieron en 1893, con dinamita y máquinas de vapor.
Redacción · · Actualizado
Visto desde el puente de la carretera, el canal de Corinto parece una herida recta y estrecha abierta a cuchillo en la roca. Las paredes caen casi en vertical hasta el agua, a unos ochenta o noventa metros de altura en su punto más alto, y abajo cabe con lo justo un barco de tamaño medio. Esa grieta artificial separa desde el siglo XIX el Peloponeso del resto de la Grecia continental y convierte la península en una isla en sentido estricto.
La obra moderna es relativamente reciente, pero la idea es antiquísima. Tiranos, reyes y emperadores intentaron abrir el istmo de Corinto durante más de dos milenios, y casi todos se rindieron. Mientras tanto, los griegos inventaron otra solución, más modesta y muy ingeniosa: arrastrar los barcos por tierra.
Dónde está el canal de Corinto
El istmo de Corinto es la franja de tierra que une el Peloponeso con la Grecia central, a unos 80 kilómetros al oeste de Atenas. En su parte más estrecha mide algo más de 6 kilómetros. A un lado queda el golfo de Corinto, que se abre hacia el oeste al mar Jónico y a Italia; al otro, el golfo Sarónico, parte del mar Egeo, donde están el puerto de El Pireo y la isla de Egina.
Para un barco que navegara de Atenas a Italia sin pasar por el istmo, la alternativa era rodear todo el Peloponeso, doblando cabos tan temidos como el de Malea, en el extremo sur. Los marinos antiguos tenían un dicho sobre él: quien doblara el Malea debía olvidarse de su casa. El canal de Corinto ahorra varios cientos de kilómetros de navegación y, sobre todo, esas aguas peligrosas.
Corinto, la ciudad de los dos mares
La posición del istmo hizo rica a Corinto. La ciudad controlaba dos puertos, Lequeo en el golfo de Corinto y Cencreas en el golfo Sarónico, y cobraba por el paso de mercancías de un mar a otro. El poeta romano Horacio la llamó bimaris Corinthus, «Corinto la de los dos mares».
Corinto fue una de las grandes ciudades dorias, como se ve en el mapa de los dialectos de la antigua Grecia, y fundó colonias tan importantes como Siracusa y Corcira (Corfú). En el istmo, junto al santuario de Poseidón, se celebraban los Juegos Ístmicos, uno de los cuatro grandes festivales deportivos de los griegos junto a los de Olimpia, Delfos y Nemea.
El diolkos: barcos sobre una calzada
Hacia el año 600 a.C., en tiempos del tirano Periandro de Corinto, se construyó el diolkos, una calzada pavimentada con losas de piedra que cruzaba el istmo de un golfo al otro. Su nombre viene de un verbo griego que significa «arrastrar a través».
El sistema era sencillo de explicar y laborioso de usar. Los barcos (o al menos sus cargamentos, y probablemente barcos de guerra ligeros) se subían a una especie de plataforma con ruedas y se arrastraban por la calzada con fuerza de hombres y animales. Las losas tenían unos surcos paralelos, que según muchos investigadores servían para guiar las ruedas.
El arqueólogo griego Nikolaos Verdelis excavó largos tramos del diolkos entre 1956 y 1962. Parte de la calzada se ve todavía junto a la entrada occidental del canal moderno, aunque la erosión del agua que levantan los barcos la ha dañado mucho.
Historiadores antiguos como Tucídides mencionan barcos de guerra arrastrados por el istmo durante la guerra del Peloponeso. El diolkos se siguió usando durante siglos, y no se sabe con exactitud cuándo dejó de funcionar. Sobre la intensidad de su uso los especialistas no se ponen de acuerdo: unos lo ven como una ruta comercial frecuente y otros como un recurso más bien ocasional.
El istmo como muralla
El istmo no solo era un paso: también era una puerta que se podía cerrar. Cuando el ejército persa de Jerjes avanzó hacia el sur en el 480 a.C., los peloponesios levantaron a toda prisa un muro de un golfo a otro para defender la península, según cuenta Heródoto. Muchos siglos después, en época bizantina, se construyó otra muralla de piedra a lo largo del istmo, el Hexamilion, cuyo nombre significa «de seis millas», con la misma idea de cerrar el Peloponeso a los invasores del norte. Se reparó y se volvió a perder varias veces, y algunos tramos se ven todavía cerca del santuario de Istmia.
Esa doble función, camino y barrera, explica por qué el istmo aparece una y otra vez en la historia griega.
Periandro, el primer proyecto
Las fuentes antiguas cuentan que Periandro pensó primero en abrir un canal y lo descartó. Las razones que se dan son variadas: la dificultad técnica de cortar la roca con herramientas de hierro y bronce, el temor a ofender a los dioses y una creencia muy extendida, y falsa, de que los dos mares tenían niveles distintos y que al unirlos uno inundaría las tierras del otro. El diolkos fue la alternativa práctica.
Más tarde otros gobernantes estudiaron la idea. Demetrio Poliorcetes, en el siglo IV a.C., y después Julio César y el emperador Calígula, según los autores antiguos, se interesaron por el proyecto, aunque ninguno pasó de los planes.
Nerón y la pala de oro
El intento antiguo más serio fue el de Nerón. En el año 67 d.C., durante su viaje por Grecia, el emperador inauguró las obras en persona: según el biógrafo romano Suetonio, dio los primeros golpes con una pala de oro y se llevó la primera tierra a hombros en un cesto. El historiador judío Flavio Josefo cuenta que Vespasiano envió al istmo a seis mil prisioneros judíos capturados en la guerra de Judea para trabajar en la excavación.
Los trabajadores avanzaron varios kilómetros de zanja desde los dos extremos. Pero Nerón murió al año siguiente, en el 68 d.C., y su sucesor abandonó la obra. Las huellas de aquella excavación romana quedaron visibles durante siglos, y los ingenieros del siglo XIX siguieron en parte su trazado.
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La obra moderna: 1881–1893
La idea volvió con fuerza tras la apertura del canal de Suez en 1869, que demostró que una obra así era posible. Grecia, independiente desde hacía pocas décadas, concedió el proyecto en 1881 a una compañía internacional. El general húngaro István Türr promovió la empresa y el ingeniero húngaro Béla Gerster dirigió el trazado técnico.
Las obras empezaron en 1882 y avanzaron con dificultad. La roca resultó más inestable de lo previsto, los costes se dispararon y la primera compañía quebró. Un banquero griego, Andreas Syngros, tomó el relevo con capital griego y la obra se terminó. El canal se inauguró en el verano de 1893.
Las cifras habituales del canal de Corinto son estas:
| Dato | Valor aproximado |
|---|---|
| Longitud | unos 6,4 km |
| Anchura en la superficie del agua | unos 24–25 m |
| Profundidad | unos 8 m |
| Altura máxima de las paredes | unos 80–90 m |
Las cifras varían ligeramente según la fuente, porque la anchura cambia entre la superficie y el fondo.
Un canal demasiado estrecho
La obra llegó tarde. Cuando se abrió, los barcos de vapor ya eran más grandes que los veleros para los que se había pensado, y las paredes, de roca blanda y fracturada, empezaron a sufrir desprendimientos. El canal tuvo que cerrarse en varias ocasiones para reparaciones, y los desprendimientos siguen obligando a cierres temporales en la actualidad.
En la Segunda Guerra Mundial, las tropas alemanas en retirada lo bloquearon en 1944, hundiendo barcos y haciendo caer material en el cauce. Se reabrió después de la guerra.
Hoy el tráfico comercial pesado lo evita, porque los grandes buques no caben. Lo usan sobre todo barcos pequeños, yates y cruceros de tamaño reducido, que pasan remolcados en un solo sentido cada vez.
Puentes que se hunden
Una curiosidad del canal de Corinto en Grecia son sus dos puentes sumergibles, uno en cada extremo, junto a las localidades de Isthmia y Poseidonia. En lugar de levantarse, el tablero baja hasta el fondo del canal para dejar pasar a los barcos y vuelve a subir después. Por encima cruzan los puentes fijos de la carretera y el ferrocarril, desde donde se tiene la vista más conocida del corte, y desde uno de ellos se practica puenting.
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Junto a la orilla occidental, a pocos pasos del agua, se conserva un tramo del diolkos con los surcos todavía marcados en la piedra.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se construyó el canal de Corinto?
Las obras modernas empezaron en 1882, tras la concesión de 1881, y el canal se inauguró en 1893.
¿Qué mares une el canal de Corinto?
Une el golfo de Corinto, abierto al mar Jónico, con el golfo Sarónico, que forma parte del mar Egeo.
¿Cuánto mide el canal de Corinto?
Unos 6,4 kilómetros de largo, entre 21 y 25 metros de ancho según se mida en el fondo o en la superficie, y unos 8 metros de profundidad.
¿Qué era el diolkos?
Una calzada de piedra construida hacia el 600 a.C. para arrastrar barcos y mercancías por tierra de un golfo al otro a través del istmo.
¿Quién intentó construir el canal en la Antigüedad?
El tirano Periandro lo pensó y lo descartó. El emperador Nerón empezó las obras en el 67 d.C., pero se abandonaron tras su muerte.
¿Pueden pasar grandes barcos por el canal de Corinto?
No. Es demasiado estrecho para los buques modernos de gran tamaño y lo usan sobre todo barcos pequeños, yates y algunos cruceros.
¿Dónde está el istmo de Corinto?
Entre el Peloponeso y la Grecia central, a unos 80 kilómetros al oeste de Atenas.