La Puerta del Sol de Tiwanaku o Tiahuanaco: historia y significado
Un solo bloque de piedra volcánica, una figura con dos bastones y cuarenta y ocho seres alados: el monumento más conocido de la ciudad que los incas ya veían como ruina sagrada.
Redacción · · Actualizado
A casi 4000 metros de altura, en el altiplano boliviano, el viento sopla sobre una llanura de pastos duros y piedras talladas. En una esquina de un gran recinto rectangular se levanta una puerta que no conduce a ninguna parte: un único bloque de piedra gris, con un vano en el centro y, en la parte alta, un friso con una figura que sostiene dos bastones. Es la Puerta del Sol de Tiwanaku, también llamada Portada del Sol, y es la imagen más reproducida de la cultura Tiahuanaco.
Si llegaste aquí buscando la plaza de Madrid, te has desviado unos diez mil kilómetros. Pero merece la pena quedarse: esta otra Puerta del Sol es más de mil años más antigua y sigue planteando preguntas que nadie ha resuelto del todo.
Dónde está la Puerta del Sol
La Puerta del Sol está en el sitio arqueológico de Tiwanaku (en español también Tiahuanaco o Tihuanaco), en el departamento de La Paz, Bolivia, a pocos kilómetros de la orilla sur del lago Titicaca y a más de 3800 metros sobre el nivel del mar. El conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
Hoy se encuentra en la esquina noroeste de Kalasasaya, una gran plataforma rectangular rodeada de muros de pilares de piedra. Casi todos los investigadores creen que no es su emplazamiento original: la puerta pudo haber sido trasladada en algún momento, tal vez desde la zona de Pumapunku o desde otro edificio del sitio, y cuando los primeros viajeros la describieron en el siglo XIX estaba caída y rota en dos partes. Fue enderezada a principios del siglo XX.
Cómo es la Puerta del Sol
Está tallada en un solo bloque de andesita, una roca volcánica muy dura. Mide unos tres metros de alto y algo menos de cuatro de ancho, y su peso se suele estimar en torno a las diez toneladas. Una grieta atraviesa la parte superior del bloque.
La cara principal tiene el vano de la puerta en el centro y, encima, el friso que la ha hecho famosa. La cara posterior tiene nichos y molduras tallados con enorme precisión, con ángulos rectos tan limpios que muchos visitantes se preguntan cómo se lograron sin herramientas de metal duro.
La respuesta más probable es paciencia y abrasión: percutores de piedras más duras para desbastar, arena y agua para pulir, y plantillas para repetir las medidas. Jean-Pierre Protzen y Stella Nair, que estudiaron a fondo la cantería de Tiwanaku, observaron en Pumapunku piezas de medidas tan repetidas que sugieren justamente el uso de plantillas, una especie de producción en serie en piedra.
El friso y el dios de los báculos
En el centro del friso aparece una figura de frente, de pie sobre una plataforma escalonada. Su cabeza está rodeada de rayos que terminan en cabezas de felino y otros motivos, y en cada mano sostiene un bastón o báculo, rematados con cabezas de cóndor. De sus ojos parecen caer lágrimas. Los arqueólogos la llaman «dios de los báculos» o «dios de los cetros».
Es frecuente leer que representa a Viracocha, el dios creador de los incas. Esa identificación es tardía y discutible: Viracocha es el nombre de un dios inca, y la puerta se talló siglos antes de que los incas existieran como Estado. Lo que sí está claro es que una figura con dos bastones aparece en el arte andino desde muy antiguo, por ejemplo en Chavín, y que fue central en Tiwanaku y en la cultura Wari, su contemporánea del Perú.
Los cuarenta y ocho seres alados
A ambos lados de la figura central hay tres filas de figuras más pequeñas, ocho en cada fila, que corren o se arrodillan hacia ella: veinticuatro a cada lado, cuarenta y ocho en total. Llevan alas y báculos, y las de la fila central tienen cabeza de cóndor, mientras las demás tienen rostro humano. Se las suele interpretar como servidores, mensajeros o seres sobrenaturales que acompañan a la deidad.
Debajo corre una franja con un motivo escalonado en forma de greca, salpicado de rostros parecidos al de la figura central.
Un detalle importante: el friso está sin terminar. Algunas figuras de los extremos solo están esbozadas, y hay partes de la decoración que no se completaron. Nadie sabe por qué.
¿Un calendario?
A comienzos del siglo XX, el ingeniero Arthur Posnansky propuso que el friso era un calendario y que Tiwanaku tenía más de diez mil años de antigüedad, a partir de cálculos astronómicos. La datación por radiocarbono ha descartado por completo esas fechas, y la lectura calendárica del friso, aunque sigue apareciendo en libros de divulgación, no tiene apoyo suficiente entre los especialistas. Sí es posible que el monumento tuviera relación con ceremonias ligadas al ciclo solar, como sugiere su nombre moderno, pero el nombre «del Sol» no es antiguo.
La historia de Tiwanaku
Tiwanaku empezó como una aldea de agricultores y pastores a orillas del Titicaca, en el primer milenio antes de Cristo, y fue creciendo hasta convertirse en una gran ciudad ceremonial. Su época de mayor esplendor se sitúa aproximadamente entre el 500 y el 1000 d.C., cuando su influencia se extendía por el altiplano y llegaba hasta el sur del Perú, el norte de Chile y el noroeste de Argentina.
Cómo se alimentaba una ciudad a 3800 metros
A esa altura las heladas destruyen las cosechas con facilidad. La gente de Tiwanaku cultivaba en suka kollus o camellones: plataformas de tierra elevadas separadas por canales llenos de agua. El agua guardaba calor durante el día y lo soltaba de noche, protegiendo los cultivos del frío, y el limo de los canales servía de abono. En la década de 1980, proyectos impulsados por el arqueólogo Alan Kolata y otros investigadores reconstruyeron camellones con campesinos de la zona para comprobar cómo funcionaban.
Además de papa y quinua, criaban llamas y alpacas, y las caravanas de llamas llevaban productos del altiplano a otras regiones y traían maíz, coca y objetos de lugares lejanos.
Los otros monumentos
La Puerta del Sol es solo una pieza de un sitio enorme. Destacan:
- Akapana, una gran pirámide escalonada de tierra y piedra.
- Kalasasaya, la plataforma donde está la puerta, con el monolito Ponce en su interior.
- El templete semisubterráneo, un patio hundido con muros decorados con cabezas de piedra encajadas.
- Pumapunku, una plataforma con bloques tallados con cortes muy precisos, incluidos los famosos bloques en forma de «H».
- El monolito Bennett, la escultura más grande del sitio, que estuvo décadas en La Paz y regresó en 2002 al museo de Tiwanaku.
El final de Tiwanaku
Hacia los siglos XI y XII, Tiwanaku entró en decadencia y la ciudad fue quedando abandonada. Una de las explicaciones más citadas es una larga sequía que habría arruinado el sistema de camellones, aunque probablemente influyeron también conflictos políticos.
Cuando los incas llegaron al altiplano, en el siglo XV, encontraron las ruinas y las incorporaron a sus mitos: según sus relatos, el dios creador había hecho surgir el mundo en el lago Titicaca. Los españoles también quedaron impresionados. Pedro Cieza de León visitó el lugar a mediados del siglo XVI y escribió que nadie sabía quién había construido aquellos edificios; los habitantes de la zona le dijeron que ya estaban allí antes de los incas.
Cómo visitarla y qué se ve en las imágenes
El sitio está a unos 70 kilómetros de La Paz por carretera, y se puede visitar en una excursión de un día. Hay dos museos junto a las ruinas, uno de ellos dedicado al monolito Bennett.
En las imágenes de la Puerta del Sol que circulan en libros y en internet conviene fijarse en tres cosas: la figura central con sus dos báculos, las filas de seres alados a los lados y la grieta que cruza el dintel. Los dibujos y fotografías del siglo XIX la muestran todavía partida e inclinada. En 1892 los alemanes Alphons Stübel y Max Uhle publicaron un estudio sobre las ruinas de Tiahuanaco que fue durante décadas la referencia científica del sitio.
Tiwanaku pertenece a la larga historia de los pueblos andinos anteriores a los incas, junto con culturas de la costa como Paracas y Nazca; todas se reúnen en la sección de incas y los Andes. Para ver cómo se organizó después el imperio que heredó estas tierras, puede leerse el artículo sobre la pirámide social de los incas, y para otra gran construcción andina, el de Machu Picchu.
Cada 21 de junio, en el solsticio de invierno austral, miles de personas se reúnen en Tiwanaku antes del amanecer para celebrar el Año Nuevo andino y recibir con las manos alzadas los primeros rayos del sol.
Preguntas frecuentes
¿Dónde está la Puerta del Sol de Tiwanaku?
En el sitio arqueológico de Tiwanaku, en el departamento de La Paz, Bolivia, cerca de la orilla sur del lago Titicaca, dentro del recinto llamado Kalasasaya.
¿Qué representa la Puerta del Sol?
Su friso muestra una figura central con dos bastones, conocida como dios de los báculos, rodeada de cuarenta y ocho figuras aladas. Muchas veces se identifica con Viracocha, pero esa identificación es discutida.
¿De qué material está hecha la Puerta del Sol?
De un solo bloque de andesita, una roca volcánica muy dura. Pesa alrededor de diez toneladas.
¿Cuándo se construyó la Puerta del Sol?
Durante el periodo de esplendor de Tiwanaku, aproximadamente entre el 500 y el 1000 d.C. Las teorías que le dan más de diez mil años han sido descartadas por la arqueología.
¿Por qué se llama Puerta del Sol?
Es un nombre moderno, relacionado con la idea de que el friso tenía un significado solar o calendárico. No se sabe cómo la llamaban sus constructores.
¿Qué fue la cultura Tiahuanaco?
Una cultura del altiplano andino que tuvo su centro en Tiwanaku, junto al lago Titicaca, y que dominó una amplia región entre aproximadamente el 500 y el 1000 d.C., mucho antes de los incas.
¿La Puerta del Sol está terminada?
No. Parte del friso quedó sin acabar: algunas figuras de los extremos solo están esbozadas.